
"Siniestra", de Javier Arriero, y "Black, black, black", de Marta Sanz: Novedades editoriales
Algunas claves de "Siniestra"
Por Javier Arriero
Detrás de Siniestra hay un exhaustivo (y extenuante) trabajo de documentación que conllevó el estudio de todas las fuentes del periodo que han llegado hasta nosotros, así como muchas de las interpretaciones actuales referentes a esas fuentes. Eso supone, puestos en línea, varios metros de libros.
Dediqué más de un año de investigación acerca de este periodo concreto de nuestra historia antes de escribir la primera línea, dispuesto a encarnar desde el absoluto rigor y hasta la concreción del detalle un mundo que desapareció hace mil seiscientos años. Se trataba de devolverlo a la vida, y hacerlo respirar.
La llave de la novela parte de un texto del historiador de la iglesia Sócrates. En él se narra la extraña muerte de Arrio. Y en esa narración, Sócrates señala al asesino. De un modo conciso. Pero, obligado por la censura, también sutil.
Recorrí muchas veces las pocas líneas de ese texto. Sócrates me susurraba al oído la solución a un crimen perpetrado mil seiscientos años atrás. Un crimen que cambiaría para siempre el curso de la historia.
Tendemos a entender la historia de un modo causal e ineludible. La historia es una narración en la que conocemos el final (y a veces, poco más que el final). Y buscamos las razones por las que así ha sucedido lo que ha sucedido.
Pero hay momentos clave en la historia en las que lo acontecido podría no haber acontecido, o haber acontecido de otra manera. Y entonces no seríamos quienes somos ahora.
A menudo tendemos a pensar que esos instantes decisivos están relacionados con las grandes batallas, donde una nación puede desaparecer en una mañana.
Pero el desenlace de Waterloo, cualquiera que hubiera sido, no habría modificado tanto nuestro modo de mirar, nuestra forma de pensar, de vivir y de reconocernos, como el nacimiento de Platón. Para entendernos a nosotros mismos dependemos más de Sócrates que de Francia.
Los momentos clave de la humanidad no están relacionados tanto con las armas como con las ideas, que son las únicas armas cargadas de futuro. Las espadas sólo pueden extender la muerte, pero las ideas extienden la vida, porque son transferibles, y se propagan como un incendio. Viven en nuestro interior, y nos expanden como el oxígeno hincha nuestros pulmones.
Muy pocos seres humanos se han erigido en auténticos pilares del futuro, como lo hizo Constantino El Grande. Roma y su sociedad cayeron, sus acueductos se derrumbaron, sus sistemas filosóficos se vaciaron; pero las ideas que protegió Constantino son las que hoy nos componen a nosotros. Da igual que seamos cristianos, judíos, musulmanes, agnósticos o ateos; da igual que creamos o no creamos; la columna de esas ideas está en nuestro modo de pensar y de mirar.
Y pudo no ser así.
En el año 336 se articuló un modo de entender el cristianismo, un modo de entender la tierra y el cielo y su relación; apareció una iglesia única, lo que llevó a la existencia de un concepto que anteriormente no había existido: el de herejía. Y, ante todo, surgió un nuevo modo de entender el mundo y al ser humano.
Pero pudo no ser así. El cristianismo pudo haber sido abortado, o haber tomado otra forma; pudo haber otra tierra, otro cielo y otra relación entre ellos; pudo haber otra iglesia, o muchas, o ninguna.
Siniestra es la narración trepidante de un crimen brutal y su investigación. Y también la historia de una revolución fracasada, atrapada en el lado izquierdo del espejo. Pero muestra, ante todo, un momento de cambio radical en el devenir de la humanidad. Habla de cómo surgió eso que llamamos conciencia interior; el remordimiento, la compasión, el concepto de intimidad, una redefinición de lo que es ser humano. Una noción nueva del bien y del mal que es la que hoy nos compone.
Siniestra es la narración de cómo el hombre público que vive para el aplauso, encadenado a un guión, como una marioneta, desciende del escenario. Es la historia del ser humano que deja de interpretar un papel y se arranca la máscara; y al hacerlo, se llena de sí mismo.
Javier Arriero Retamar (Talavera de la Reina, 1971)
Cursó estudios de Literatura y Crítica Literaria en la Escuela de Letras de Madrid, y de Historia en la UNED.
En 1996 obtuvo el Premio de Novela Joven del INJUVE con La Foliada, en el 2000 el Premio Ciudad de Ferrol-Liceo Rubia Barcia en lengua castellana, con Si te nombro al revés, y es autor de la novela Cinco millones de cerdos (editorial Dilema, 2006).
Es cofundador de Team Newton, equipo multidisciplinar cuyo objetivo es indagar entre las relaciones de ciencia y arte, y coautor de las exposiciones "Cien años de relatividad" y "Albert para los amigos: Einstein para niños".
"Black, black, black", de Marta Sanz
Informa Anagrama
Los padres de Cristina Esquivel, una geriatra a la que han encontrado estrangulada en su piso de Madrid, contratan al detective Arturo Zarco para que encuentre al asesino. En realidad, lo que esperan es inculpar a Yalal, el albañil marroquí con el que estaba casada Cristina, y que ahora tiene la custodia de la hija de ambos. Zarco es un detective muy poco convencional; cuarentón, gay, y aún estrechamente ligado a Paula, su ex mujer, a la que cuentay con la que discute por teléfono las vicisitudes de la investigación, y hasta los pormenores de sus fascinaciones eróticas. Pero bajo la superficie de las charlas, tras el relato de ir y venir de vecinos sospechosos y de presuntos implicados, la conversación telefónica entre el detective y Paula se convierte en un pretexto para la dominación y la venganza, para el daño que se quieren infligir dos personajes que se odían, se aman, se necesitan y se repelen. Hasta que el forcejeo dialéctico entre Zarco y Paula queda, de repente, interrumpido por el diario de la enfermedad de Luz, una de las vecinas de la geriatra asesinada, y madre de Olmo, el jovencito que fascina y perturba a Zarco.
Y un relato interfiere en el otro relato, y el encanto y la seducción de lo reconocible se suspenden. Queda también en suspenso el clímax del desvelamiento, y el lector se ve obligado a participar y a pensar sobre el sentido de la interferencia, mientras Luz escribe la narración minuciosa del asesinato de casi todos sus vecinos, habla de su dieta, sus vicios y sus menstruaciones perdidas, de su psiquiatra, el doctor Bartoldi, del daltonismo de su hijo Olmo, de la responsabilidad de la ficción, de las mentiras de las verdades y de las verdades de las mentiras.
Black, black, black es una espléndida novela negra que puede leerse como tal, pero también, y sobre todo, como otra cosa, puesto que Marta Sanz nos propone una lectura insurgente sobre la violencia del sistema, sobre su imperfección, un relato donde la idea del crimen como resultado de la fricción social, de algo más terrible que las patologías, abre la posibilidad de una investigación psicológica que profundice en las relaciones de causa y efecto y no se base sólo en las pruebas de laboratorio y en las mesas de los forenses. Se trata, pues, de una ficción donde la violencia inexplicable acaba ajustándose al razonamiento lógico y lo "imperceptible" sale a la luz con toda la potencia que tiene lo siniestro, ese "siniestro familiar" del que hablaba Freud. Y ésta es la concepción, política y retórica, que sustenta esta novela policíaca inteligente, divertida y subversiva.
La presentación de la novela se hará en la librería La buena vida (c/ Vergara, 10) el viernes 12 de marzo de 2010, a las 20:30 hs. Isaac Rosa acompañará a la autora.
Noticia nº: 3386 | 09-03-2010
ActualidadLiteraria/EDL/09-03-2010


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